Fugitivo de la percepción


No es tan curioso como se va el tiempo si no como nunca estamos concientes de que velocidad real en la que transcurre. Siempre nos referimos al mismo como algo tedioso que nunca se acaba o al contrario lo percibimos con la paranoia y la angustia de que no va a ser suficiente para hacer lo que pretendemos hacer, digo pretendemos por que muchas veces nuestros deseos se materializan de nuestros propios paradigmas, temores o demás... en realidad no se como llamara estas “cosas”, pero lo que si podría asegurar es que nublan la clarividencia, luego ya no sabes ni quien eres.

Todo un siempre recibimos mensajes y señales, siempre las oímos e incluso las procesamos pero nunca pasamos a la acción. Siempre cuando vamos de una fecha a otra todo parece tan distante y en el momento en el que estamos en la antesala de la fecha final impuesta es como si hubiéramos pasado por un portal del espacio tiempo, un agujero de gusano. En ese momento nos preguntamos lo rápido que tiempo ha transcurrido para decir después la ganadora de la frases trilladas “parece que fue ayer cuando...” a veces es para mi algo preocupante como solo puedo ligar el tiempo con cosas extrañamente trascendentales y no me refiero a asuntos digamos “mundiales” mas bien a cosas efímeras y otras a las que llamo asuntos de desinterés general, que son ciertos aspectos muy particulares del diario vivir de los cuales nadie se ha dado cuenta o simplemente que por alguna extraña razón tienen mi total atención, creo que el termino popularmente aceptado es cosas raras.

Al escribir todo esto caigo en cuenta de que muy seguido mi mente se fuga a ciertos “no lugares”, donde por costumbre solo existen mis pensamientos y no se si decir también “yo” porque la verdad mi identidad queda tan fragmentada en el proceso que termino siendo solo el resultado de tal proceso. Por consecuencia, todo esto también hace que el tiempo sea un fugitivo de la percepción. A veces me pregunto cuanto tiempo de mi vida me la paso ese “modo invisible”, son como momentos de mi vida cortados y remplazados con cosas sin sentido ni lógica y creo que es una de la razones por las cuales no soy un buen conversador, es decir ¿como explicas algo que no puede ser definido? También se que no es del todo productivo y la verdad no he sacado nada, pero lo sigo haciendo igual. No tiene mucho sentido, sobre todo cuando uno se la pasa no muy conciente la mayor parte del tiempo y mientras este allá afuera existiendo seguro que no me daré cuenta de que todo lo que hacemos se apoya en el tiempo, por eso creo que no es algo que se debería tomar uno tan a la ligera. Es un elemento fundamental en nosotros pero funciona sin nosotros. También seguro que al doblar la esquina le consagrare toda mi atención a los procesos relámpago del pensamiento y terminar con un “esta conversación jamás ocurrió, yo nunca estuve aquí”.